domingo, 9 de mayo de 2010

Érase una vez...


       Érase una vez una tarde lluviosa de domingo. Las gotas resbalaban por los cristales y poca gente caminaba por la calle.
       Érase una vez un domingo de mayo, de peli en el sofá y palomitas por doquier, de vaguear para celebrar que al día siguiente es lunes.
      Érase una vez...

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