La naturaleza nos va mostrando señales de que el verano, mal que nos pese, está tocando a su fin.
Pronto los telediarios nos lo recordarán hasta la saciedad, casi obligándonos a sentir la común depresión postvacacional, los kioscos quedarán abarrotados por miles de coleccionables de dudosa utilidad y buen gusto y la publicidad de los gimnasios nos hará sentir culpables por haber ganado unos kilitos a base de tumbona y helados.
¡Qué más da! Todavía nos queda apurar la recta final, exprimir lo más dulce de la época estival. Y en breves el otoño nos regalará imágenes increíbles que empieza a preparar desde ahora, dejando ver las primeras hojas amarillas que tapizarán el suelo.
¡Aún queda mucho para la vuelta al cole!